sábado, 26 de agosto de 2017

Dios mío, tus años no tienen fin!

En el principio afirmaste la tierra; mismo hiciste los cielos, pero se irán gastando, como la ropa, y un día, los destruirás. Pero te mantendrás firme; siempre serás el mismo, y tus años no tendrán fin.
(Salmos 102:25‭-‬27)